| DOCUMENTO -Las Dignas |
| Wednesday, 21 October 2009 15:51 | |||
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There are no translations available. Visión política feminista de las mujeres mesoamericanas en resistencia por una vida digna, ante la soberanía alimentaria.
Relatora: Ena Úrsula Peña Coordinadora del Programa Justicia Económica para las Mujeres Asociación de Mujeres por la Dignidad y la Vida – LAS DIGNAS – El Salvador
Mi ponencia está dividida en tres partes, la primera haciendo una breve sinopsis del trabajo realizado por las mesoamericanas en resistencia por una vida digna, luego ubicando la seguridad y soberanía alimentaria como una necesidad práctica de las mujeres, y por último se ubica también el interés estratégico de las mujeres ante la seguridad y soberanía alimentaria y la división sexual del trabajo como un obstáculo para la democracia participativa real.
1. Las Mesoamericanas en resistencia por una vida Digna: Nacen a partir de una decisión tomada en la mesa “Mujeres Frente al Modelo Neoliberal” del IV foro mesoamericano de los pueblos celebrado en Tegucigalpa Honduras, en el año 2003. La decisión de la mesa iba en el sentido de hacer una declaración política, clara y beligerante, desde una postura crítica feminista, así como celebrar en San Salvador en el 2004 el 1er encuentro de mujeres mesoamericanas frente al proyecto neoliberal sexista, y contar con un plan de acción conjunto de las mujeres de Mesoamérica. El primer encuentro se realizó en San Salvador en Julio del 2004 y se consensó una agenda común con las prioridades más sentidas y estratégicas para las mujeres de la región: ü Movilización activa contra las políticas económicas TLC, PPP, ALCA, entre otros. ü La resistencia contra la privatización de los recursos naturales y servicios básicos (salud, agua, educación). ü Acciones contra la discriminación de las mujeres indígenas, afro descendientes, lesbianas, y bisexuales. ü Acciones frente al feminicido, problema que ha ido en aumento en la región. ü El fortalecimiento de la producción y comercialización alternativa, iniciativas locales, que permitiera a las mujeres recuperar la soberanía alimentaria y la generación de ingresos económicos. Se acordó en el I encuentro dar seguimiento a este esfuerzo y organizar un II encuentro mesoamericano que fue desarrollado en Guatemala Ciudad, en el año 2006. En este encuentro el debate fue alrededor de la construcción y fortalecimiento de la “sujeta política mesoamericana” habiendo tenido debates previamente a nivel nacional. Aquí se avanzó en la construcción de una Escuela de Economía Feminista Mesoamericana, con el propósito de llenar el vacío de formación económica y generar herramientas metodológicas para la réplica en cada país, así como la búsqueda y el intercambio de experiencias de alternativas económicas solidarias que se desarrollan en la región, con el propósito de avanzar en propuestas concretas de desarrollo económico y social que incluyan las necesidades e intereses de las mujeres. Ya hemos realizado en El Salvador una Escuela Piloto de Economía Feminista en el año 2008, y hemos tenido dos encuentros de 5 días cada uno, con mujeres provenientes de toda Mesoamérica, el primero en Abril de 2009 en San Salvador, y el segundo en Agosto del mismo año, en Antigua Guatemala. Asimismo en el 2008 nos articulamos a la campaña “Fuera el Agua de los Acuerdos de Asociación con la UE”, con el propósito de resistir a un nuevo tratado de libre comercio y nombrar nuestra resistencia en un tema sensible para toda la región como es la amenaza privatizadora del recurso agua. Se realizaron diferentes acciones a nivel nacional, como marchas, comunicados públicos y nos vinculamos con el mismo tema en el Foro Social de las Américas realizado en Octubre del 2008. 2. La seguridad y soberanía alimentaria una necesidad practica de las mujeres. Las necesidades practicas desde el feminismo, son aquellas que se manifiestan a partir de las condiciones materiales concretas en que viven las mujeres, generalmente emanan del cumplimiento de los roles de género tradicionalmente asignados. La racionalidad femenina ha sido construida para el cuido y protección de la vida, es decir para la reproducción de la fuerza de trabajo, la reproducción social y la reproducción biológica, en este sentido las mujeres, frente a los atropellos ocasionados al agro durante los pasados 20 años de políticas neoliberales, vieron aumentada su carga de trabajo, para rebuscarse por la comida de sus familias, haciendo dobles y triples jornadas y emigrando a las ciudades. Estas políticas neoliberales se resumen muy bien, en el Libro “El Salvador por dentro”: ü Se redujeron los aranceles para abaratar las importaciones que se estimularon por la estabilidad cambiaria de antes de la dolarización y luego con la dolarización las importaciones fueron más fáciles. ü La disminución del crédito al sector agrícola que pasa de un 20% a finales de los ochenta a un 3% en el año 2003. ü La eliminación de precios de garantía (cierre del IRA y liberalización de los precios) En el caso de los granos básicos, ello implico que entre los años 1990 y 2002 los precios cayeran de la siguiente manera: 13% la tonelada de maíz, 59% la de arroz y 23% la de frijol. ü Disminución del apoyo gubernamental al sector: de 5.2% del asignado en el presupuesto de la Nación en 1990, pasó a 1.4 en el 2004. ü El alza de los intereses en los créditos, que llegaron hasta el 20% a mediados de la década de los noventa.
Lo que sucedió fue que la producción agropecuaria se fue sustituyendo paulatinamente por las importaciones. Se observó un constante abandono del campo de miles de pequeños y pequeñas productoras, que no pudieron sobrevivir en el medio rural, donde carecían de apoyo técnico, créditos con bajos intereses, tecnologías, y precios de venta que les aseguraran rentabilidad a su producción. A mediados de la administración de Antonio Saca, en el marco del aumento de los precios de los granos básicos, el Ministro de Agricultura Mario Salaverría, aceptó que la política económica neoliberal cuya estrategia para El Salvador fue dedicarse más a incentivar el sector de servicios y la maquila, y abandonar la producción de granos, era errada. En ese periodo se consideraba más barato importar los granos que producirlos en El Salvador. Salaverría manifiesto públicamente su desacuerdo a esta política. Así se fueron pronunciando en contra de esta política, el presidente de la Cámara Agropecuaria de El Salvador (CAMAGRO), El presidente de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) – tanque de pensamiento de la derecha – , todos coincidían en ese momento que estaban a favor de la seguridad alimentaria. (La Prensa Gráfica 4-3-08). En conclusión, la solución de estos personeros al grave problema, era poner en el tapete de discusión la utilización de transgénicos para volver competitivo al agro. Algunos de los datos que se manejaban en aquel momento era que el 25% de las familias salvadoreñas está en una situación alimentaria difícil, 2.1 millones de quintales de frijol rojo se producen al año en El Salvador y 400 mil quintales de frijol rojo deben importarse, provenientes de Nicaragua y Honduras, para cubrir la demanda de 225 mil quintales al mes, 16.3 millones de quintales de maíz fueron cosechados en el 2007 y para el 2008 tenían la meta de producir hasta 18.5 millones de quintales.
La discusión continuó, alegando que otra de las soluciones era buscar tierras en Honduras y Nicaragua donde no existen limitantes para la apuesta por los granos básicos. A demás de quejarse en conjunto, por el artículo 105 de la constitución salvadoreña la cual no permite la concentración de más de 245 hectáreas en una persona. Para luego proponer su maravillosa estrategia de impulsar la ley de arrendamiento de tierras que pretende arrebatar al menos 400 mil manzanas de tierras, según ellos ociosa. (La prensa gráfica 04-03-08).
Las lamentaciones no eran gratuitas, las decisiones tomadas en el pasado no fueron errores de inexpertos en la política económica, sino de astutos mercaderes, que negocian con la comida de las personas, ya que la importación de granos básicos fue un gran negocio para la gente rica como el ex presidente Alfredo Cristiani. Y las políticas económicas neoliberales a las que se refería el ex Ministro de Agricultura Salaverría, fueron dictadas cuando él era presidente de CAMAGRO y estaba en el negocio de la importación y a favor del TLC con Estados Unidos.
En este periodo el precio del frijol paso de costar 50$ centavos la libra a $1.35, siendo este grano, el principal alimento de las y los salvadoreños, ¿cómo creen que comíamos?, fácil con el incremento del trabajo de las mujeres, quienes a demás de trabajar en el comercio o la maquila, se ocupan de ventas ambulantes y en otros casos haciendo trabajo sexual.
Un estudio del IDHUCA sobre el 4 año de la Administración Saca decía que las estrategias de sobrevivencia de las familias era hacer solo dos comidas al día. En el mismo año Las Dignas en su sondeo anual habitual, sobre el desempeño presidencial, apuntaba que el 85% de las mujeres entrevistadas, consideraban que Saca no cumplió con su promesa que las “mujeres ya no estarían solas”.
En resumen, este problema que aparentemente afecta a todos y a todas por igual tiene particularidades de acuerdo al género, ya que estas decisiones de política económica aparentemente neutras, atenta contra la dignidad de las mujeres, confinándolas a trabajos mal remunerados, a mayor trabajo doméstico, y las va ubicando en una posición subordinada, poniendo en riesgo su salud física y mental en tanto que la sociedad las responsabiliza totalmente del cuidado y del sostenimiento de sus familias.
En mayo del 2008, las mesoamericanas nos articulamos para realizar el segundo cacerolazo denominado “Alto a la carestía, Basta de hipocresía” en coordinación con el movimiento social mixto. Para demandar un mejor control de los precios de los alimentos. Y denunciar los 20 años de gobiernos de Arena con políticas neoliberales sexistas.
3. El interés estratégico de las mujeres por la soberanía alimentaria, y la división sexual del trabajo como obstáculo para la democracia participativa real en esta lucha. Los intereses estratégicos de género apuntan hacia la transformación de las estructuras económicas, sociales, políticas y culturales que mantienen la desigualdad de género como la división sexual del trabajo, expropiación de la autonomía de nuestro cuerpo, violencia contra las mujeres, fundamentalismos religiosos, entre otros. Como dije anteriormente, la racionalidad femenina ha sido construida para el cuido y protección de la vida, es decir para la reproducción de la fuerza de trabajo, la reproducción social y la reproducción biológica, este cuido ha estado asentado sobre el trabajo gratuito que realizamos las mujeres en los hogares y en la comunidad. El último informe del PNUD, específicamente en el capítulo 8, “Mujeres y hombres en el mundo del trabajo: La persistencia de la desigualdad”, menciona que en El Salvador, las mujeres aportamos a la economía nacional el 27% del PIB y hacemos el 85% del trabajo doméstico no remunerado en nuestros hogares, así como labores de cuidado gratuito y trabajo comunitario, este no es tomado en cuenta como un aporte económico, tampoco como trabajo en el sentido estricto, ni es reconocido de manera simbólica por el Estado Salvadoreño. Antagónicamente la racionalidad capitalista centra en su accionar la acumulación privada del capital, y la búsqueda de estrategias para ir reduciendo de cualquier forma los costes de producción y de esta forma aumentar de manera individual su tasa de explotación, esto se logra a través de estrategias como utilizar mano de obra barata que usualmente está representada por mujeres, y hacer propuestas como la utilización de semillas transgénica o leyes de arrendamiento de tierras. Esta racionalidad capitalista ha puesto en riesgo la sostenibilidad humana, social y ecológica, entendida no solo en el sentido que la vida continúe, en estos términos, si no que garantice una calidad de vida aceptable, que no se limita a una canasta básica alimenticia, si no a una relación armónica entre la humanidad y la naturaleza y entre las humanas y los humanos. Esta relación armónica supone cambios radicales que no se pueden alcanzar de facto si no en un proceso de continuo cambio que incluya información holística desde todos los saberes. Saberes que son necesarios para la Soberanía Alimentaria, una premisa indispensable es difundir qué es la soberanía alimentaria, tanto a las personas productoras y como a las consumidoras, para esto es necesario bajar esta información a las mujeres y digo bajarla porque muchas veces estas discusiones han quedado en salas como estas, así como, en los foros sociales donde ha estado presente este tema de manera sistemática. Desde el feminismo es importante reivindicar el hecho que la falta de seguridad y soberanía alimentaria afecta una necesidad práctica de las mujeres, y que se convierte en una necesidad estratégica ya que pasa por nuestros cuerpos, los cuales hemos tratado de ir nombrando como nuestros, nuestro primer territorio es nuestro cuerpo y desde ahí hacemos nuestras denuncias y propuestas. En el caso de las mujeres rurales, la falta de alimentos, las obliga a desprenderse de su identidad de campesinas y a adoptar identidades urbanas, para la generación de ingresos que básicamente utilizan para la alimentación de sus familias, se ofertan como trabajadoras domesticas remuneradas, de lavar y planchar ajeno. Esta migración interna y los bajos ingresos fuerzan a las mujeres a cambiar su dieta alimenticia, orientando su consumo en alimentos instantáneos, de bajo costo, que aparentemente contribuyen a la disminución de la carga doméstica pero a largo plazo deterioran los cuerpos de sus hijos e hijas y de ellas mismas. La autonomía de nuestros cuerpos, pasa por decidir sobre nosotras mismas, pero una decisión con conocimiento y con visión crítica de la realidad, sin prejuicios, ni imposiciones. Por un lado se ha visto desde el feminismo a la autonomía del cuerpo como el hecho de decidir con quién tener relaciones sexuales, con hombres o con mujeres, concebir o no hacerlo, en qué momentos y la capacidad del goce de nuestros cuerpos y el placer sin culpas, ni remordimientos. Pero quiero colocar aquí que la autonomía de nuestros cuerpos también pasa por cómo nos relacionamos con nosotras mismas, qué alimentos consumimos, qué conocimientos tenemos sobre su procedencia, y cómo luchamos de manera conjunta para hacer posible que nuestros pueblos tengan la herencia de alimentos suficientes y de calidad. El conocimiento y los saberes, en el sector agrícola ha estado dominado por los hombres, las mujeres somos, como dice la Asociación de Mujeres Rurales, “las tallereras” es decir que sacan la tarea, pero no planifican, qué sembrar, cómo hacerlo, cuánto sembrar, y cómo distribuir la producción, esta desigualdad de poder, se da por la división sexual del trabajo, que coloca a los hombres como planeadores y tomadores de decisiones, mientras que las mujeres se dedican a las tareas domésticas de sus hogares, pequeñas huertos familiares y como ayudantes en las labores agrícolas de mayor escala, pero siempre en un segundo plano. La división sexual del trabajo se reproduce de manera consciente e inconsciente, por ejemplo históricamente los proyectos de fortalecimiento agrícola han estado dirigidos a los hombres, con el supuesto erróneo, que son ellos los proveedores de la familia y que beneficiándolos a ellos, se beneficia a las mujeres y a sus familias, hasta hace pocos años se han involucrado a mujeres en estos procesos, pero los porcentajes siguen siendo mínimos, las razones pueden ser desde estructurales como el que las mujeres no sean propietarias de tierras (existe una brecha enorme y no se sabe con exactitud el porcentaje, me atrevo a decir que solo el 7% de las tierras están en manos de mujeres). También existen razones sociales y culturales que ubican a los hombres como los responsables de ese trabajo productivo sin cuestionarse esa asignación de roles, y se continúa reproduciendo la división sexual del trabajo. Existen también razones económicas por las cuales las mujeres hemos estado ausentes de los beneficios gubernamentales y de cooperación internacional, las subvenciones para el fortalecimiento de la productividad en el agro para las mujeres ha sido un punto ausente en las políticas de cooperación, si no veamos la evaluación del plan director de la cooperación española en el sector género, que en su mayoría ha apuntado a estrategias para prevenir y erradicar la violencia física y emocional contra las mujeres, hecho que no desestimo, pero que es necesario también contribuir a la erradicación de otros tipos de violencia como la económica. Qué se puede hacer entonces, para que las mujeres nos sumemos a estas luchas, no en la retaguardia, si no como sujetas políticas de cambios, como movimiento de mujeres y feminista, apostándole a cambios necesarios y urgentes, como el asumir una Política Nacional de Soberanía y Seguridad Alimentaria, que considere tanto el fortalecimiento de la capacidad de la economía de producir alimentos como el fortalecimiento de mecanismos de acceso de las familias a los alimentos.
Primero, que los hombres vayan asumiendo las labores domésticas que les corresponden, es decir que se contribuya a la repartición de manera equitativa de la carga históricamente llevada por las mujeres, que en todos los hogares la carga doméstica sea distribuida entre todos/as los/as integrantes.
Segundo, que en los movimientos sociales y el Estado reconozca el aporte histórico de las mujeres a la economía del hogar y a la economía nacional.
Tercero, que en los movimientos sociales y en el Estado se reconozca el derecho de las mujeres a su autonomía en la toma de decisiones, es decir generando ambientes de respeto mutuo y reconocimiento a los saberes.
Cuarto, que las políticas públicas y las leyes que se propongan desde los movimientos o desde el espacio legislativo incluyan las necesidades e intereses de las mujeres. Ahí tenemos la propuesta del código agrario con enfoque de género, propuesto desde el IMU con el acompañamiento del movimiento feminista, durmiendo el sueño de los justos.
Quinto, que se muestre la voluntad política para el cumplimiento de las promesas del plan de gobierno del FMLN que textualmente dicen: que se harán esfuerzos para que las mujeres tengan Acceso a tierra, crédito y asistencia técnica. Y que existirá un Programa de apoyo productivo dirigido particularmente a mujeres dedicadas a producción agropecuaria.
Quiero cerrar con dos consignas construidas desde las mesoamericanas, en el marco del aumento de los granos básicos y la amenaza del uso de transgénicos en el agro: “Con las mujeres en la casa, la lucha por la soberanía alimentaria se atrasa” “Qué comer y con quién coger yo tengo derecho a escoger”… MUCHAS GRACIAS!!!
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