“El sector pesquero es una cadena y nosotras un eslabón”
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Lunes 26 de Septiembre de 2011 08:44

Josune Rentería trabaja para que se dignifiquen y mejoren las condiciones sociolaborales de la profesión, pues considera que sería el camino a seguir para hacer atractivo el oficio a las nuevas generaciones.

DIAGONAL: ¿Cómo y cuándo comenzasteis a asociaros?

JOSUNE RENTERÍA: El asociacionismo surge cuando empieza a fallar nuestra campaña fuerte, que es la anchoa, hace cinco años. Los barcos consiguieron una serie de ayudas por las vedas en las campañas de la anchoa, y a nosotras, por ser autónomas y trabajar en el muelle, aunque vivimos de ello, no se nos contemplaba en las ayudas porque eran sólo para armadores de los barcos o para tripulantes; para quienes estuvieran embarcados.

Empezamos a ir a nuestras cofradías a decir que también estábamos ahí, que también éramos afectadas directas, y se nos dijo que no tenía nada que ver porque éramos autónomas. Al siguiente año, otra vez, la flota amarrada y ninguna ayuda. Entonces empezamos a reunirnos porque, aunque estábamos cerca las unas de las otras, no nos conocíamos ni teníamos contacto. Así nos asociamos.

D.: Parece que uno de los principales problemas de la profesión es su invisibilidad. ¿Relacionas esta invisibilidad con que sea un trabajo feminizado?

J.R.: Cuando el tema va de mujeres se plantea como “éstas sólo piensan en quejarse”. A los hombres en el ámbito de la pesca se les hace mucho más caso. Los rederos tuvieron compensaciones porque están embarcados o porque forman parte de las empresas y nosotras estamos como autónomas. No estamos en ninguna empresa porque no nos han dado esa opción. En bajura nunca se ha contemplado, porque los armadores pensaban que la forma mejor era ésta, tenernos como autónomas. Toda esta forma de pensar viene de antaño. Antiguamente, la mujer no trabajaba, ‘ayudaba’ para que las empresas, la mayoría familiares, tiraran adelante. Para ellos era “echar una mano”. Ahí se empezó a meter a las mujeres en ‘renglones’. Cuando se empezaron a pedir cotizaciones, se nos siguió contemplando no como trabajadoras sino como familiares.

Siempre se hizo pensando que la mujer no trabajaba, ‘ayudaba’, igual que ocurre con las labores domésticas e igual que en todo. Los años han pasado y nosotras seguimos estando igual. Y, desde nuestra invisibilidad y nuestras ganas de hacer cosas, y poco a poco, vamos a ver qué se va consiguiendo.

D.: Sin embargo, parece que el oficio está en manos de mujeres y de sus condiciones depende la pervivencia del mismo.

J.R.: Eso es. Lo que pasa es que estamos hablando de que estos años son muy difíciles también para la pesca, y nosotras estamos muy enlazadas familiarmente a los barcos y a la pesca, y tampoco queremos apretar mucho a nuestros armadores, que a su vez son familia. Y ahí está la pescadilla que se muerde la cola. Todo esto es una cadena y nosotras somos un eslabón. Ves que ellos también están pendientes de un hilo y te dices: “¿Qué le vamos a pedir a éstos?”.

D.: El reconocimiento de la profesión conllevaría el reconocimiento de enfermedades laborales, que también reivindicáis. ¿Cuáles son vuestras principales dolencias?

J.R.: La Subdirección de Pesca del Gobierno Vasco está haciendo un estudio de las enfermedades, pero en su mayoría son problemas de espalda y cuello, de cervicales, porque las posturas son fastidiadas, y luego en las muñecas. En los últimos años ha habido más manchas, cánceres en la piel y enfermedades relacionadas con las exposiciones al sol, que son muchas. En plena campaña, entramos a trabajar a las ocho de la mañana y terminamos a las ocho y media de la tarde y son horas continuas al sol. Para evitarlo, tenemos unas carpas que montamos. Y algunos equipamientos, como sombrillas.

D.: ¿Cómo veis el futuro del oficio?

J.R.: Tenemos un problema con el relevo generacional. La edad media es de 60 años y cada año se jubilan de cinco a siete personas. Estos últimos años se han jubilado muchísimas. La gente joven, por otro lado, quiere un trabajo fijo, continuo, y en el que sepas lo que vas a ganar, y aquí sólo cobras lo que trabajas y puedes trabajar una semana con sábado y domingo y otra nada. No hay horarios, ni días festivos, hay que estar pendiente del barco. Al haber malas condiciones, la gente no se anima. Gracias a los cursillos han entrado cuatro personas nuevas y a ver si se van animando. Si las que están tienen condiciones más decentes, a otras este tema les podrá parecer gustoso y entrará más gente. Pienso que a medida que se van consiguiendo cosas, hay gente que se va animando.

 

FUENTE: Periódico Diagonal

http://www.diagonalperiodico.net/El-sector-pesquero-es-una-cadena-y.html