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El algodón transgénico, base del textil global
11 Enero 2012. Escrito por Vida Sana
Pablo Bolaño
Al ritmo actual, pronto no existirá algodón convencional en el mercado textil. Todo será transgénico. Todo el algodón será modificado genéticamente y una pequeña parte será algodón orgánico.
Los lobbies biotecnológicos, las leyes internacionales y la escasa visión de futuro de algunos campesinos se combinan en pro de una industria que no quiere saber nada de costos ambientales. El mercado del algodón global está sufriendo graves cambios en los últimos años. Las nuevas tecnologías se alían contra la agricultura tradicional para desarraigar a los campesinos del terruño e instalar formas de agricultura cada vez más alejadas de los ciclos naturales. Una de las más visibles de las nuevas tecnologías es la ingeniería genética aplicada al algodón. Según datos de diversas instituciones internacionales, se estima que en 2006/07 se plantaron variedades transgénicas en el 36% del área destinada al cultivo de algodón en todo el mundo. Estamos hablando de casi la mitad de toda la producción de algodón mundial. Y el ritmo de expansión es imparable. A mediados de los noventa, el crecimiento del algodón transgénico fue de apenas el 2%, pero en los últimos años se ha disparado. Los portavoces de esta nueva tecnología aseguran que el algodón transgénico necesita menos insecticidas, pero no es así. Cuando las condiciones climatológicas son adversas, como ha pasado en India en los últimos años, las plantas no dan más, sino menos, que el algodón tradicional. Y, al ser plantas estériles, los campesinos viven siempre endeudados para volver a comprar semillas con las que volver a sembrar. Además, aumentan los costes de producción con respecto al algodón orgánico, que no necesita insumos externos. A pesar de que esto no favorece al campesinado, el algodón transgénico se expande como la metástasis de un cáncer porque las legislaciones internacionales contribuyen a su crecimiento utilizando estrategias cada vez más pérfidas. PAÍSES EXPORTADORES¿Por qué crece el algodón transgénico en el mundo? Hay varios factores. Uno de los más importantes, no obstante, es que el flujo de algodón modificado genéticamente aumenta en el mercado global a medida que aumentan las exportaciones de países obstinadamente dedicados a los cultivos MG, como Estados Unidos, Canadá y China. En la actualidad, las exportaciones de estos países ya están en la mitad del algodón transgénico total. No tenemos datos tan recientes, pero diversas instituciones ya señalaban hace un par de años que, después de 2011, el algodón transgénico cultivado en el mundo ya habría llegado a la mitad de todo el algodón producido en el planeta. Los principales culpables: USA y China. CHINA Y OCEANÍAChina es especialmente un país volcado en la modificación genética con respecto al algodón. Entre China y Oceanía se reparten el 65% de la producción global de algodón. Y casi el 60% de la producción en estos países es de algodón transgénico. No es raro constatar, pues, que las variedades transgénicas sean las que mueven la industria textil global. Cultivos cada vez más contaminantes y peligrosos, productos cada vez más nocivos, derechos laborales de los trabajadores del campo y de las maquilas por los suelos, dumping hasta en la sopa, etc. El algodón transgénico es el combustible de una industria que, mientras crea polución y desastres por todas partes, enriquece a unos pocos y empobrece a muchos, y expone nuestros cuerpos a sustancias nocivas. Los productos textiles confeccionados con algodón transgénicos tienen en Europa, desde china, uno de sus principales baluartes. Nada en las prendas indica que han sido producidas con algodón transgénico. La trazabilidad es nula. Los varemos de calidad no atienden a según qué factores sociales, ambientales y de sanidad pública. Todo es un fraude, un fraude de una escala global. EL CASO DE BOLIVIAEn 2010, Bolivia llegó a su producción más baja de algodón de toda la reciente historia del país. Sólo 700 hectáreas estuvieron dedicadas a este cultivo. "El 2010 fueron apenas 700 hectáreas. Este año se espera llegar a 4.500 hectáreas con lo cual tampoco es posible abastecer el mercado interno y se tiene que importar el algodón desde el exterior y viene algodón transgénico", afirma el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez. Los mercados internacionales hacen que el precio del algodón no pare de subir, y países como Bolivia, que tradicionalmente habían sido exportadores, ahora se ven obligados a importar y a precios altísimos."Es una contrariedad que con precios tan altos para el algodón en el mundo no podamos aprovechar esta situación, pues cada vez hay menos producción en el país, y mucho más contradictorio… que la industria textil boliviana tenga que importarlo caro", dijo el directivo del IBCE. No tiene sentido. "Dado que el precio del algodón es determinado por el mercado internacional, es el momento para reactivar el sector algodonero que en décadas pasadas aportó positivamente al desarrollo económico y a la generación de empleos en el país, sustituyendo importaciones y generando exportaciones", sostuvo Rodríguez. EMPLEOS Y RIQUEZARodríguez apuesta claramente por la biotecnología. Sin ningún reparo. Como tantos otros políticos y tecnócratas, hablar de un “El Dorado” biotecnológico. Cita ejemplos de exportaciones de países, pero no dice a qué precio se llevan a cabo esas exportaciones y cuáles son los costes medioambientales. Según datos de la CAO, la cosecha de algodón requiere a 1,5 personas por hectárea, por lo que, con el incremento a 4.000 hectáreas de cultivo previsto para el 2011, se espera lograr en Bolivia para 2012, casi 7.000 empleos directos, lejos de los más de 75.000 empleos que llegó a generar en su mejor momento. Por otro lado, el saldo en la balanza comercial correspondiente al rubro "fibra, hilados y tejidos de algodón" muestra un déficit de 51.198 toneladas en contra de Bolivia, entre los años 2001 y 2010. Durante este período las exportaciones bolivianas del sector fueron de 66.137 toneladas, mientras que las importaciones subieron a 117.335 toneladas. En el rubro, Bolivia exportó sólo 4,8 millones de $us e importó 16,2 millones de $us en la gestión 2010. PROMESAS VACÍASSegún el gerente boliviano, los ejemplos a seguir son los de EE.UU y China, principalmente, Curiosamente, todos los tecnócratas de todo el planeta, sean de la etnia que sean, de la religión que sean, de la ideología que sea, todos están de acuerdo en que la tecnología es el nuevo redentor del mundo. Rodríguez ha señalado a los medios recientemente que EEUU, Australia, China y Argentina han logrado un mayor rendimiento de la fibra de algodón con el uso de la biotecnología en diversas variedades de semillas transgénicas. Pero lo que omite es más peligroso que lo que asegura. Nosotros habíamos sido más conservadores que los datos esgrimidos por el propio Rodríguez. Él cita a la CAO y a ADEPA, para afirmar que ya “un 90% de la producción mundial de algodón se realiza con semillas genéticamente modificadas, lo que hace bajar considerablemente los costos de producción y por ende hace más competitivo al producto”. Pero, a medida que el algodón transgénico se impone en el planeta, como otros cultivos MG, sube el desempleo, hay más problemas ambientales y crece el paro en los países productores. "Existe la necesidad de hacer del algodón boliviano un producto competitivo a través de la biotecnología, a efecto de lograr mejores rendimientos y mayor competitividad y sobre todo sustituir importaciones, especialmente cuando el algodón que se importa es transgénico. Avanzar en contrario derivaría en una posible desaparición de agricultores dedicados al rubro, con la consecuente minimización de generación de empleo", ha advertido Rodríguez. Para ello, sugirió que el Estado, conjuntamente los productores algodoneros, avancen en el diseño de una estrategia inteligente que permita el uso de semilla transgénica -"algodón BT"- como lo hacen otros países, aprovechando una coyuntura de precios altos… Pero, siempre, en realidad, quienes salen ganando son los productores de las semillas transgénicas, y nadie avisa a los productores de los problemas que pueden devenir del cultivo MG. Y si no que se lo pregunten a los agricultores de India, endeudados hasta los dientes… EL FRACASO DEL BTEl algodón Bt fue introducido al mercado en 1996 como la solución para los países pobres por su resistencia a las plagas y su poca dependencia de pesticidas. Pero científicos, ecologistas, campesinos, investigadores y periodistas de todas las procedencias ponen hoy en tela de juicio los supuestos “milagros” del algodón Bt. Según una investigación de la Universidad Cornell de Estados Unidos -llevada a cabo en China- el algodón Bt también tiene problemas con algunas plagas, como otros tipos de algodón convencionales. El Bt había sido probado “científicamente”. Era resistente a las plagas. Además, claro, estaba probado que no iba a necesitar pesticidas. En todos los países donde se cultiva, el Bt ya está dando los problemas, que son los mismos en todas partes. Además de China y Estados Unidos, el Bt se cultiva también en México, Argentina y Colombia. En China, el mayor productor mundial, más de cinco millones de campesinos cultivan esta variedad de algodón. La cantidad de toneladas de pesticidas que utilizan en china con el algodón transgénico es la misma que con el algodón convencional. Todo estaba probado “científicamente”, sí, pero todo era una mentira. LOS PESTICIDAS Y LOS FRACASOSBBC Mundo ha publicado: “Cuando el Bt fue introducido en el mercado hace 10 años, se le presentó como la promesa que reduciría la dependencia de los pesticidas, que eran lo que encarecía muchísimo la producción. Los científicos habían conseguido modificar la estructura genética de la planta original de modo que la nueva variedad era capaz de producir una toxina específica que era mortal para el gusano del algodón. Varios de los más grandes productores de este producto, incluidos China y Estados Unidos, adoptaron la nueva variedad y hoy el Bt representa el 35% de la producción mundial. En China, las cosechas del tipo genéticamente modificado al principio dieron resultados positivos, según indica el estudio. Los investigadores encontraron que al tercer año de estar cultivando el Bt los algodoneros chinos estaban usando un 70% menos de pesticidas y sus ingresos eran un 35% más altos que del de aquellos que cultivaban del algodón tradicional. Pero resulta que, si bien el Bt había sido diseñado para defenderse del gusano rosado y del gusano bellotero, no se había previsto que pudiera caer presa de otras plagas”. Al final, los campesinos que cultivan Bt, según este trabajo bien contrastado, utilizan la misma cantidad de pesticidas que sus homólogos chinos del algodón convencional. Pero en realidad pagan más, pues las semillas biotecnológicas son más caras. PRECIOS Y PÉRDIDASSegún el texto de BBC Mundo, la cosa está muy clara: “Al cabo de siete años, los científicos se dieron cuenta de que otros insectos habían hecho su aparición y que los agricultores habían empezado a fumigar los cultivos hasta 20 veces. Pero, más aún, sus ingresos son ahora cerca de un 10% menor de lo que gana un cultivador de algodón tradicional. Según el especialista en temas científicos de la BBC, Matt McGrath, este informe levantará serias dudas sobre el futuro del algodón Bt, o transgénico. Los investigadores presentaron sus resultados ante la Asociación Estadounidense de Economía Agrícola durante su reunión anual en California recientemente. Ellos creen que la vulnerabilidad del algodón a nuevas plagas podría convertirse en una amenaza en aquellos países donde es ampliamente utilizada. McGrath señala que el precio de la semilla del Bt es tres veces más alto que la del algodón tradicional, lo cual llevará a cuestionamientos adicionales sobre la viabilidad de esta opción. Según la publicación especializada en línea Newswise, los resultados de este estudio ‘enviarán una fuerte señal a investigadores y gobiernos que necesitan encontrar una solución para los cultivadores del Bt’". CONCLUSIÓNNo se entiende, pues, el crecimiento y la expansión del algodón transgénico si no fuera por la presión que tecnócratas, gobiernos, legislaciones, medios de masas y comerciales de las multinacionales llevan a cabo entre una población, la población campesina, una población muy crédula en ciertos aspectos. Luchar contra el algodón biotecnológico es hacerlo también contra una minoría que quiere imponer en el planeta una serie de tecnologías agresivas que pretenden transformar la vida en aras sólo a intereses personales. Pablo Bolaño
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